lunes, 1 de septiembre de 2014

Trelew - La fuga que fue masacre




El documental de Mariana Arruti no trata solamente sobre la historia de una fuga. La directora nos deja claro que para ella la masacre de Trelew fue el preludio de lo que pasaría en la última dictadura militar Argentina.



Lo verdaderamente interesante de este documental es no caer de lleno en la demanda socio-política y dar una visión más integra de la mano de los protagonistas.  En cierta medida, la directora buscó revivir la historia de la fuga embebida por esos ideales políticos por los que gran parte de la juventud luchaba en esos años. Hay muy pocos registros audiovisuales de lo que pasó, por ende, debe recurrir a testimonios para que las distintas voces nos narren la historia. Sorprende los distintos climas que van logrando y la forma en la que nos sumergen de lleno en los hechos.  Las voces de los habitantes de Trelew son acordes a las imágenes de un pueblo cuya calma se rompe con llegada de los presos políticos. Las voces de los sobrevivientes le dan una fuerza distinta. A pesar de todo, aún recuerdan el plan de fuga como una aventura que terminó saliendo mal. Cuando uno de los sobrevivientes se vale de un croquis para contarnos la forma en la que planearon todo, se genera esa tensión de toda historia de fuga. No importa si compartimos o no las ideas políticas, la astucia y la sed de libertad son algo que atrae en todo relato y a pesar de que sabemos lo que terminó sucediendo, deseamos que salgan bien las cosas.

El idealismo juvenil y el sueño de libertad se rompen cuando el plan falla. Las voces de los sobrevivientes se cargan de frustración y sobre todo, miedo.  Es aquí donde comienza la denuncia política y los opresores se convierten sutilmente en el lado monstruoso de la humanidad. Se convierten en el preludio de la última dictadura militar. Es inevitable que la balanza ideológica pese demasiado. Faltan los testimonios de policías, militares, autoridades de la prisión o políticos de aquel tiempo. En el documental aclaran que no quisieron dar testimonio, sin embargo parte de la labor periodística es encontrar esas voces que son necesarias para terminar de configurar un reportaje, para que el producto final sea lo más profesional posible y no peque de estar cargado de subjetivismo.

En líneas generales es un documental logrado al que se disfruta verlo. Logra revivir las emociones de la fuga, desde la llegada de los presos hasta el fusilamiento. El problema está en que al haber falta de voces, termina dejando la sensación de ser algo que quedó incompleto.

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